Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Ignacio Ayerbe Puebla

Labor colaborativa vs pensamiento individual

Para responder a la cuestión sobre que grupo rinde bien, no queda mas remedio que considerar el engranaje entre los distintos componente. En la investigación que llevamos a cabo sobre el “pensamiento compartido entre iguales”, la variable de mayor relevancia en la resolución de tareas era la “distribución de funciones”, esto es, la diferenciación de roles adoptados por los sujetos, encontrando que la realización de la tarea resultaba mas eficaz en la medida que no se daba redundancia sobre los roles asumidos.

El resultado de la investigación nos llevó a establecer las características que favorecen el trabajo colaborativo. En primer lugar hay que diferenciar el objeto para el que se crea el equipo, diferenciando entre trabajos de gestión, ejecución o resolución de problemas e innovación. Como segundo elemento para ser eficaz, el trabajo colaborativo debe tener un objetivo común a todos los sujetos. La tercera características, aunque imprescindible, determina que el grupo debe estar formado por sujetos cuya aportación al objetivo sea complementaria.

También es necesario establecer los procedimientos y procesos para los grupos de trabajo colaborativos orientados a la ejecución y la gestión para ser eficaces.

 

¿Puede este proceso de inteligencia colectiva del grupo ir en detrimento de la creatividad individual de sus miembros y limitar la aparición de ideas originales? Según la investigadora Anita Woolley: “… los grandes avances son fruto cada vez más de la colaboración de personas que vienen de campos diferentes y que generan nuevas ideas en la intersección de estos campos”.

Cierto, pero en realidad esta afirmación en realidad confirma la relevancia de la aportación de la inteligencia individual. En nuestro experimento estudiamos como se desarrollaba el pensamiento en el tramo de edad entre 6 y 14 años, estableciendo como “Zona de desarrollo Próximo” ZDP (término establecido por Vygostky) el conocimiento adquirido de los iguales. Encontramos que éste conocimiento favorecía el desarrollo cognitivo y la adquisición de conocimiento de los demás miembros, que a su vez aportaban sus nuevos pensamientos. Se creaba así un sistema de andamiaje característico de la evolución constructivista del pensamiento.

Pero el valor de la inteligencia individual (g) va mas lejos. Conforma las capacidades, los conocimiento, habilidades que el sujeto aporta al grupo, es decir, las competencias que determinan el rol que adquiere.

En cualquier caso no olvidemos que los medios tecnológicos han creado una gran ZDP al alcance del trabajo intelectual solitario haciendo posible que varios “genios” lleguen a un mismo descubrimiento fenomenal, y aunque el resultado último sea fruto de un pensamiento individual, la infinidad de fuentes de las que ha podido surtirse quizá lo convierta todo en colaborativo.

Ignacio Ayerbe

Doctor en Psicología



escrito el 8 de octubre de 2010 por en Pensamiento


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