Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Ignacio Ayerbe Puebla

Repensar el modelo de educación.

El modelo clásico de la educación tiene su origen en un escenario donde el conocimiento está en posesión del profesor, y el acceso a libros y manuscritos es escaso, y desde luego, no está estructurado como material de estudio para un escolar con pensamiento operante. La forma de enseñar que surge entonces, asentada en la cercanía de profesor y alumno, posteriormente se generaliza y extiende en todos los ámbitos de la educación con la aparición de los centros escolares. A pesar de la validez del modelo, demostrado durante el tiempo que se han mantenido las circunstancias que lo propician, debemos, o deberíamos, replantearnos el modelo de la educación, toda vez que las condiciones han cambiado con la Sociedad de la Información.

 En la actualidad, el aumento del número del alumnos en el aula (con entre 25 y 30 alumnos en la enseñanza reglada general, y titulaciones universitarias con mas de 60 ó 100 alumnos en el aula), dificulta, cuando no hace imposible, la cercanía transaccional profesor-alumno. Por otra parte, la información está al alcance de la mano, no solo por la cantidad y diversidad de publicaciones y escritos, sino por la inmediatez que proporciona Internet. En esta nueva realidad, se impone la necesidad de repensar el modelo docente.

Para desarrollar el nuevo modelo, identifiquemos primero los elementos centrales que lo conforman y los distintos papeles que desempeñan en base a diferentes objetivos: estos son el estudiante como principal actor del proceso de aprendizaje, el educador que guía el proceso de enseñanza como individuo o como parte de un colectivo, y la actividad que implica a ambos a través del objeto de aprendizaje. ¿En esta actividad, qué función realiza el profesor tradicionalmente? Por supuesto, el profesor y tutor del aprendizaje, que era la figura inicial, poseía el conocimiento de todas las materias de estudio del alumno, lo que le permitiría desarrollar en su alumno un pensamiento formal donde lo presente es sólo parte de lo posible y por tanto es posible relacionar cada causa aislada con el efecto y al tiempo considerar las distintas causas que determinan un efecto. El profesor, tenía además, la comprensión del propio alumno; la transmisión de conocimiento la podía ir ajustando al Nivel de Desarrollo Próximo (concepto explicado por Vygotsky) del alumno. Esto es fundamental, pues como exponen los distintos modelos cognitivos, el proceso de aprendizaje que realiza el alumno se sustenta en los conceptos de asimilación (incorpora los nuevos conocimientos o experiencias a los esquemas que ya se poseen) y acomodación (modifica los esquemas previos o la adquisición de nuevos conocimientos cuando nos encontramos ante una experiencia no asimilable), como paso necesario de la adaptación y desarrollo de la estructura de conocimiento (Piaget). El profesor cumplía así los requisitos básicos de un proceso docente donde la función de la instrucción es la planificación adecuada de las actuaciones externas que generan eficazmente el aprendizaje.

Si nos situamos en el momento actual, encontramos que el profesor tiene ante si un elevado número de alumnos, que le impide un conocimiento exhaustivo de cada uno de ellos; además, a partir del curso donde los alumnos tienen 11 o 12 años, el profesor es responsable de una sola materia, o lo que es lo mismo, interactúa con sus alumnos no mas de tres o cuatro horas a la semana. Por otra parte, el conocimiento que transmite, sin la certeza de que haya sido asimilado por parte de los alumnos, está disponible a través de libros, manuales, cuadernos de prácticas y material digital.

Aún así, la figura del profesor es imprescindible, al igual que lo es el Centro escolar para el desarrollo social de los alumnos. Pero su función, al igual que la responsabilidad asumida por el alumno ha cambiado, o debería cambiar.

En primer lugar, la responsabilidad del proceso de aprendizaje, recae en el alumno una vez alcanzado o cercano al pensamiento formal alrededor de los 12 años. No sólo en lo referente a la autorregulación del estudio. También gestiona, o debería gestionar, el manejo de la información (especialmente el material específico realizado para la enseñanza y adecuado a los diferentes niveles, ya sea impreso o en soporte digital que a su vez será e-reading, e-interacting o e-training, síncrono o asíncrono) o lo que es lo mismo, el tiempo docente. El alumno es también responsable de efectuar el proceso de reflexión (comprensión, asimilación, acomodación) sobre la información manejada obteniendo el conocimiento.

En segundo lugar, varía la tarea del profesor. La cuestión sigue por tanto pendiente: ¿cuál es en el nuevo escenario la misión del profesor? Éste se convierte en un facilitador del conocimiento. Centra su actividad en el papel de guía del aprendizaje del estudiante, haciéndose necesario un mayor tiempo de interactuación ¿Dónde quedan entonces las explicaciones de clase que conforman el tercer elemento, el de la interactuación?

Situémonos en la realidad cotidiana del aula. Quizá se hayan preguntado en algún momento cuantas veces se ha explicado a lo largo de los años como se hace una integral. La razón es que su explicación mediante la demostración es necesaria. ¿Cómo podrá entonces el profesor no especializado que venimos describiendo impartir esta materia? Podríamos, o deberíamos poder, realizar una demostración en soporte digital (video con pizarra en pantalla, por ejemplo), que el profesor emplee para su explicación, y que pueda ser revisada por el alumno cuantas veces estime aumentando el tiempo docente. En definitiva, el tutor debe disponer de un repositorio de material docente que la Sociedad de la Información impone como necesario, y que le permitirá guiar y profundizar en los temas y niveles impartidos hasta el bachillerato; este nuevo profesor tiene, o debería tener, un perfil adecuado a su tarea principal de tutor del aprendizaje de sus alumnos. Consecuentemente, la organización de los Centros también cambia o debería cambiar, a grupos de alumnos menos numerosos, haciendo posible el conocimiento del alumno por parte del profesor, en su misión de tutor del aprendizaje.

Esta nueva forma de plantear la educación no solo favorece el proceso de enseñanza-aprendizaje desde el punto de vista cognitivo orientado a aumentar el nivel académico. Es además una forma de combatir los problemas actuales de la educación: alto índice de fracaso escolar, falta de voluntad (mal llamada motivación) y devaluación del esfuerzo y la convivencia con iguales y con profesores.

El fracaso escolar se hace menos probable si el alumno tiene cercano un tutor que atienda los problemas emocionales propios de su desarrollo que conducen al desinterés por los estudios y a las dificultades cognitivas que llevan al abandono (los padres no son un referente válido en la edad en la que se cronifica el fracaso escolar entre los 12 y 16 años, al estar inmersos los adolescentes en una guerra de poder con ellos). Prueba de esto es el modelo finlandés, el de menor fracaso escolar, donde según ellos mismos exponen, el éxito se basa en la atención individualizada.

En la misma línea, la falta de voluntad se combate con la actividad fruto de la responsabilidad que asume, o debería asumir el estudiante en este nuevo modelo. La actividad supone, o debe suponer, un esfuerzo que será, o debería ser, valorado por el propio estudiante en la medida que es recompensado por los resultados positivos consecuentes, aumentando a su vez el interés que sustenta la voluntad.

Ignacio Ayerbe.- Doctor en Psicología.

http://ignacioayerbe.aprenderapensar.net/



escrito el 22 de Enero de 2010 por en Pensamiento


3 Comentarios en Repensar el modelo de educación.

  1. ramon | 24-01-2010 a las 1:56 | Denunciar Comentario
    1

    Los avances también vendrán de un enfoque transdisciplinar de las ciencias, un pensamiento sistemico.
    El futuro esta en integrar las ciencias en mixtas, bioeconomia, psicosocioeconomia, biotecnolgias, electromedicina etc.

  2. Ignacio Ayerbe | 24-01-2010 a las 19:02 | Denunciar Comentario
    2

    (al comentario de Ramón)
    Efectivamente, pero diferenciaría los conceptos de pensamiento sistémico e investigación interdisciplinar
    El pensamiento sistémico hace referencia a la integración de recursos instrumentales e interpersonales y al consecuente desarrollo de la potencialidad y el capital humano. Combina así, entendimiento, sensibilidad y conocimiento, al objeto de desarrollar competencias participadas en todos los Sistemas.
    En la misma línea, la investigación científica se sustenta cada vez más en equipos interdisciplinares, que integran distintas ciencias tanto para su análisis a posteriori como para el planteamiento de nuevas hipótesis de trabajo.
    El nuevo papel del profesor como facilitador del aprendizaje, hará referencia, o debería hacer referencia, tanto al conocimiento con un pensamiento sistémico, como a la alternativa del enfoque interdisciplinar de la ciencia.

  3. Ignacio Ayerbe | 24-01-2010 a las 19:25 | Denunciar Comentario
    3

    En una entrevista de hace pocos años, Felipe González aboga por el papel activo del alumno propuesto en el artículo. “Si pienso en lo que quedó por hacer (en su etapa de presidente del Gobierno)…hubiera hecho una educación menos pasiva desde el punto de vista de la transmisión del conocimiento…Conseguir que hubiera mas conciencia de oferta (de conocimiento) que de demanda.(Iglesias, M.A., 2003. La memoria recuperada, Vol.II p.678. Madrid: Santillana)

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